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La importancia de elegir un buen cirujano para tu rinoplastia

No es una afirmación muy descabellada decir que, en la actualidad, la cirugía plástica es algo que está en la mente de muchas personas. La realidad es que esta práctica médica ha estado presente en la sociedad humana desde hace años, pues los mismísimos egipcios ya la practicaban con objeto de realzar ciertas facciones de la cara o el cuerpo.

Sin embargo, a día de hoy contamos con la suerte de que el campo de la cirugía ha avanzado a pasos agigantados en el último siglo, pues podemos encontrar toda clase de intervenciones que ayudan a aquellos sujetos que las reciben para lidiar mejor con una serie de situaciones en sus vidas cotidianas.

Ya sea por una falta de confianza arrastrada por una malformación física de la nariz o por problemas de salud provocados por esta misma, estos problemas son cosa del pasado, gracias a las técnicas quirúrgicas de las que disponemos.

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Dicho esto, no todos los profesionales son iguales ni tienen las mismas capacidades, y eso sin tener en cuenta siquiera el grado de experiencia y seguridad a la hora de realizar estas operaciones, que en el caso de salir mal pueden marcar terriblemente la vida de los pacientes.

Es de suma importancia profundizar en nuestras posibilidades cuando se trata de buscar a un profesional que realice una intervención de calidad y que nos guíe e informe durante todo el proceso siguiente.

Razones comunes para una rinoplastia

Aunque la belleza sea subjetiva, cosas como una falta de simetría muy presente en la nariz pueden hacernos perder algo de amor propio, pues de toda la cara, la nariz es junto con los ojos, la parte que llama antes la atención al cerebro humano. Pero ante esto puede que nos hallemos con una pregunta muy habitual: ¿cuáles son los motivos detrás de una operación de nariz?

Muchos pacientes buscan una rinoplastia por razones tan simples como un tamaño inapropiado de la nariz, ya sea porque es muy grande (a lo que se llama hiperproyección) o muy pequeña (hipoproyección). Esto también se puede dar en otros ángulos y formas, cada cual con su propio nombre y solución. Por poner un ejemplo, si uno tiene la punta de la nariz asimétrica, se le da el nombre de ‘’nariz globosa’’

Otros tantos llegan a la consulta con problemas acarreados de un traumatismo, normalmente por accidentes vehiculares o de otros tipos, o con enfermedades congénitas como el labio leporino, que puede afectar también a la estructura interna de la giba nasal.

Los casos más trágicos son, sin lugar a dudas, aquellos pacientes que llegan a la consulta buscando que se arregle una operación que han llevado a cabo de forma errada en el pasado. Esto es una verdadera prueba de por qué se ha de tener cuidado cuando se trata de buscar un cirujano que sea profesional y responsable.

Estas desviaciones no son banales, pues pueden afectar profundamente a la mente de aquellos que las padecen, perdiendo la percepción de su propio atractivo o de su belleza.

Cómo encontrar profesionales de confianza

Si hay algo que queremos evitar cuando se trata de una operación de nariz, esto es que algo salga mal durante dicha operación. Al fin y al cabo se trata de nuestra cara y los efectos podrían ser irreversibles si se daña la pirámide nasal.

Pero, ¿cómo nos podemos asegurar de que vamos a recibir una buena rinoplastia sin saber tanto como un cirujano? La respuesta es sencilla: la confianza en el cirujano nace de cuánto explique sobre el procedimiento y de cuántos detalles pida sobre lo que se desea.

Lejos del papel que tiene un dentista, por ejemplo, a un cirujano plástico no le podemos (ni debemos) dejar hacer sin más. En su lugar, tenemos que ser capaces de expresar nuestras preocupaciones, dudas y deseos en lo que se refiere a la intervención, dada la masiva importancia e impacto de ésta en nuestras vidas.

Además, es de suma importancia encontrar un precio rinoplastia Madrid apropiado y que se adapte a nuestra cartera. Las rinoplastias ya no son el lujo que eran a principios de siglo y se han vuelto asequibles para aquellas personas normales que simplemente buscan una intervención sencilla y concisa que mejore su calidad de vida.

¿Cómo funciona una rinoplastia?

En nuestra primera consulta, el cirujano evalúa nuestro estado físico y de salud, valorando nuestro caso en concreto y ofreciéndonos soluciones y explicaciones sobre el proceso que se vaya a llevar a cabo.

Una vez hayamos aclarado todas nuestras dudas y sepamos con exactitud lo que buscamos, entraremos a quirófano y seremos anestesiados, ya sea mediante una anestesia local o general, dependiendo del tipo de rinoplastia.

La intervención en sí puede durar de una a dos horas y consiste en retirar la piel que recubre el soporte nasal, que está compuesto por cartílago y hueso, dándole la forma deseada para consiguientemente volver a dejar la piel en su sitio con la nariz habiendo cambiado al gusto del paciente.

La mayoría de rinoplastias se llevan a cabo haciendo uso de incisiones interiores, lo cual significa que bajo ningún concepto dejan marca. En aquellas rinoplastias en las que es inevitable abrir la “columnela”, conocidas como rinoplastias abiertas, la marca estará ahí pero será prácticamente imperceptible.

Al finalizar la intervención, se sitúa una férula de escayola sobre la nariz para mantenerlo todo en su lugar y se ha de dejar durante quince días. Es posible y de esperar que alrededor de los ojos aparezca equimosis, de un característico color amoratado, y hacia el final de la segunda semana también algo de inflamación. Esto no es motivo de preocupación, pues son consecuencias esperadas en una intervención de tal importancia.

Una vez pasadas las dos semanas de reposo, podremos disfrutar de los resultados de una operación llevada a cabo por un profesional de su campo con experiencia y control sobre su trabajo, que se encargará de que todo el proceso sea claro y transparente para la tranquilidad y bienestar de cada paciente.

La importancia de elegir un buen cirujano para tu rinoplastia
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